Pasatiempos que cambian vidas: aprende a bucear!!!

Este es el primero de una serie de blogs dirigidos a resaltar los diferentes beneficios que se obtienen de tener un hobby o pasatiempo. Hoy comienzo escribiendo directamente del pasatiempo que cambio el rumbo de mi vida: practicar scuba diving.

Una de mis primeras salidas a bucear en Playa El Escambrón, en San Juan de PR.

Mi fijación con el mar ha existido desde siempre, o eso me parece a mi. Cuando era pequeña, mi familia celebraba casi todos los días festivos en la playa. Tengo muchos gratos recuerdos de estas actividades y ahí quedan las fotos de evidencia. Así que no es sorpresa que quisiera aprender a bucear. Ya bastante he disfrutado de este lado del mar, estaba más que lista para conocerlo en su profundidad. Sin embargo, esa inquietud se fue convirtiendo en un sueño muy lejano que poco a poco quedo olvidado por completo entre viajes del trabajo a la casa, pagar la mensualidad del cuido, y tener que hacer compra cada semana. Si no estamos pendientes, se va un día detrás del otro sin realizar las cosas que mas deseamos.

Todo eso cambio en 2012, cuando mi relación sentimental de trece años terminó. De repente, me encontré con tiempo para mi cada dos fines de semana. ¿Y qué sucede cuando uno tiene tiempo libre? Ahí, comienza uno a recordar todas esas cosas que se quedaron pendientes de hacer. Justo por esos días recibo un mensaje de un curso para aprender a bucear y sin pensarlo dos veces, llamé y me apunté. Así fue como llegue a Eco Divers en la Calle San Claudio. Con las clases teóricas no tuve problema alguno, eso de estudiar y aprender siempre ha sido como otro hobby para mi. El problema lo tuve cuando llegué a la primera clase práctica. En esta parte es esencial aprender correctamente como manejar todo el equipo para que la experiencia resulte no solo divertida, también segura. Bucear resulto ser como aprender a conducir: al principio fue aterrador saber que tenía en las manos algo con capacidad de convertirse en un arma homicida, pero después de cogerle el truco a manejar, le sale a uno casi tan fácil como respirar.

La vista desde el fondo…

Respirar, precisamente, resultó ser mi problema. Bucear requiere cambiar la forma en que respiras, tienes que aprender a depender del oxígeno que llega por la boquilla que tienes en la boca. Oxígeno que proviene del tanque que cargas en la espalda. Por alguna razón, mi cerebro se negaba a entender este cambio. El espectáculo que di fue memorable: me desesperé, comenzé a hiperventilar, y salí disparada nadando hacia la superficie. Mi instructor de buceo fue mi compañero de trabajo anteriormente, y como me conoce, subió directo a darme mi primer regaño buceando. Después de esto no queda de otra que calmarse, y demostrar que sí puedo. Con la ayuda de Héctor regresé junto al grupo de estudiantes y completé mi primera buceada.

Como era la única persona buceando en mi circulo familiar y de amistades cercanas, esa actividad sirvió para conocer y compartir con nuevas personas. Todavía, luego de cuatro años, el mencionar que buceo sirve para generar conversaciones en todo tipo de situaciones y con todo tipo de personas. Tengo amistades fantásticas que llegaron a través de este pasatiempo y que sirvieron para ayudarme a superar los momentos difíciles que atravesaba entonces. No mantengo contacto con todos ellos actualmente, tal vez no es el destino mantenerlos a todos en mi vida, pero en ese momento en particular, fueron todo lo que necesitaba.

Desde siempre viviendo #therosalife

Gracias a varias de esta amistades es que tengo fotos mías mientras buceo. Prefiero salir en las fotos de ellos que cargar con una cámara bajo el agua. No porque no pueda costearla, sino porque prefiero tener todos mis sentidos enfocados en la actividad de bucear. Conectar con la vida bajo el mar y apreciar el momento. Realizar una inmersión completa  en el ambiente que me rodea. No hay nada mejor que dejar todos los problemas arriba en la arena y dedicar una hora a sólo respirar y encontrarse con uno mismo, en paz……bueno, excepto encontrarse con una ballena, eso debe ser impresionante. Todavía no me sucede, pero sí realizé buceadas nocturnas con música de fondo: el canto de las ballenas en época de apareamiento.

En estos cuatro años he buceado en diversos sitios en Puerto Rico. Todavía no salgo a bucear fuera de mi isla, cada vez que planifico, sucede algo que me cambia los planes. Sucede la vida. Los intereses cambian. Las prioridades varían. Tal vez este pasatiempo ya cumplió con lo que necesitaba. Eso es lo bello de la vida, que cuando queremos, podemos cambiarla. En ningún lugar está escrito que eso es lo que haré por siempre.

Pero si a usted que me lee,  si le interesa tomar este pasatiempo, adjunto el teléfono de mi amigo Héctor García en Eco Divers. No, no es un post afiliado, no estoy cobrando por ello. Solo se lo hago fácil. Para mi bucear es una experiencia maravillosa, y si ocurre que es algo que también deseas realizar, pues, no lo pienses. Ve y hazlo por ti, para ti.

Hasta la próxima,

 

(787)604-3069

 

 

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